Revista Gaceta UAEH

El ajedrez sin alfiles y peones: la fragilidad en la gestión gubernamental


Por Israel Cruz Badillo1


El ajedrez sin alfiles y peones: la fragilidad en la gestión gubernamental

Una de las actividades más habituales al inicio de un periodo de gobierno por parte de las autoridades públicas en México (gobernantes, diputados locales, diputados federales, senadores, entre otros) consiste en reformas a las estructuras organizacionales y administrativas para modificar las funciones básicas (sustantivas) y de apoyo (adjetivas) y, con ello, cumplir con las facultades del Estado a través del gobierno y la administración pública.

Las reformas son modificaciones, ajustes o cambios que afectan de manera específica a las instituciones (normatividad, leyes, reglamentos) que conforman la política del Estado, como las políticas económica, social, financiera, electoral, entre otras. Por lo tanto, un cambio en la forma de organizar y administrar se implementa de manera gradual y focalizada en las instituciones que integran el aparato estatal.

En particular, nos referiremos al proyecto de iniciativa de ley orientado a transformar la política electoral, encargada de garantizar el cumplimiento de la normatividad y los procedimientos electorales para la elección de cargos públicos, federales y locales en México. Uno de los ejes centrales de la propuesta es la incorporación e implementación de los principios de “racionalidad presupuestaria”2 y “austeridad república”3.

La Comisión Presidencial para la Reforma Electoral plantea, dentro de este eje, la reducción y racionalización del personal en los organismos electorales; es decir, disminuir la cantidad de mandos directivos altos y medios para ajustarse al principio de austeridad republicana.

La aprobación y ejecución de este planteamiento tendría consecuencias relevantes en la política electoral del país; meteóricamente hablando, sería como si en el juego del ajedrez se eliminaran o, en su caso, se redujeran los peones y alfiles. Si estas piezas desaparecen, ya no se trata del mismo juego.

Los peones suelen iniciar el movimiento y definir por dónde avanzar o bloquear en el tablero, condicionando el desarrollo de la partida. Sin ellos, el tablero queda abierto desde el principio, todo se acelera y desaparece la posibilidad de construir estrategias con calma.

Asimismo, la ausencia de los alfiles deja las diagonales sin defensa para convertir el juego más directo y frontal. En ese escenario, las piezas más poderosas —como la dama y las torres— dominan la partida, y cualquier error resulta evidente. El rey queda vulnerable al carecer de protección suficiente, lo que facilita ataques rápidos y desenlaces prematuros.



El ajedrez sin alfiles y peones: la fragilidad en la gestión gubernamental 2

Otra implicación de prescindir de los alfiles es que el caballo cambia su función en el tablero. Se convierte en la pieza que introduce mayor complejidad, porque puede aparecer en lugares inesperados y alterar la estructura de la partida. En este caso, el caballo se vuelve especialmente incómodo, pues obliga al rival a estar atento a movimientos inesperados que pueden modificar la estrategia.

De esta manera, desaparecen las “partidas lentas”; desde el primer movimiento todo se vuelve más directo y la relevancia de cada pieza se intensifica; incluso si se pierde una torre o un caballo, ya no existen peones que ayuden a compensar la desventaja.

También cambia la forma de pensar el juego. En condiciones normales, un jugador puede resistir y ajustar su estrategia más adelante; sin peones ni alfiles, esa posibilidad prácticamente desaparece. Cada jugada adquiere un carácter casi definitivo, sin margen para corregir errores posteriores. Esto exige una concentración constante.

Trasladar esta metáfora al ámbito electoral permite vislumbrar las implicaciones que tendría la disminución o, en su caso, la eliminación de los mandos directivos altos y medios en la estructura organizacional del Instituto Nacional Electoral (INE) y en los institutos electorales en cada entidad federativa.

Tanto los peones como los alfiles representan la fuerza de trabajo operativo, técnico y, en parte, directivo de una organización. Si estas funciones recaen en el personal que permanece, ello implicará nuevas responsabilidades y una mayor carga laboral, aunque con la misma remuneración.

En conclusión, los principios de “racionalidad presupuestaria” y “austeridad republicana” en el ejercicio de las funciones sustantivas del Estado por medio del gobierno, deben aplicarse de manera heterogénea y no homogénea, en donde sí se requiere y en donde no.

En el caso de la reforma electoral, la disminución o eliminación de la fuerza de trabajo operativo, técnica y directiva tendrá implicaciones en el desarrollo y cumplimiento de la normatividad y de los procesos electorales. Tanto en el juego del ajedrez como en el ámbito gubernamental, no importa que sea el rey o un peón; todos al final del juego vuelven al mismo lugar, a la caja.

Referencias bibliográficas:

Gobierno de México. (2026). Comisión Presidencial para la Reforma Electoral. Gobierno de México. https://www.gob.mx/



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1Doctor en Ciencias Sociales, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, línea de investigación en Gestión Administrativa y Desarrollo Municipal, badillo@uaeh.edu.mx

2Este principio refiere hacer uso eficiente del erario público (ingresos públicos).

3Este principio indica que ningún funcionario público, en el ámbito federal o local, podrá tener un sueldo superior al del titular del Poder Ejecutivo Federal.