Petróleo: origen, usos y desafíos del recurso
Por Nelly Téllez Islas
Fotografía: Mariana Roldan Reyes y ChatGPT
Alrededor del origen del petróleo hay diversos mitos; uno de los más populares es que proviene de los restos de plantas y dinosaurios fosilizados. Sin embargo, para comprender la verdadera naturaleza de este recurso, acudimos con César Abelardo González Ramírez, profesor investigador del Área Académica de Química en el Instituto de Ciencias Básicas e Ingeniería (ICBI) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) para que nos explicara el tema.
De restos fósiles a “aceite de piedra”
Explicó que, según la teoría, esta materia prima se formó cuando meteoritos impactaron la Tierra, provocando una gran extinción de especies en la que no solo desaparecieron los dinosaurios, sino también plantas, peces y muchos otros seres vivos, cuyos restos están compuestos por carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y azufre.
César Abelardo González Ramírez, profesor investigador del Área Académica de Química en la UAEH.
Estos elementos que, bajo determinadas condiciones de presión y temperatura, se combinaron como consecuencia del impacto de las rocas espaciales en ese momento y formaron residuos que se mezclaron con las rocas del subsuelo y del fondo marino, lugar donde se originaron los aceites que hoy conocemos.
Derivado de estas características, este recurso no renovable se nombró petróleo, palabra que proviene del latín petra y oleum, es decir, “aceite de piedra”, para reflejar su naturaleza como una sustancia proveniente de materiales rocosos.
Así, durante millones de años, los restos orgánicos sufrieron descomposición y transformaciones químicas que permitieron que el petróleo se acumulara en distintos yacimientos subterráneos. Por ejemplo, los depósitos de Venezuela contienen un crudo muy pesado, mientras que en Canadá y Rusia predominan formaciones arenosas de hidrocarburos; en Arabia Saudita e Irak, el petróleo suele ser más ligero y fácil de explotar. En México, la denominada mezcla mexicana integra varios tipos de crudo, como el Altamira, Istmo, Maya, Olmeca, Talam y Zapoteco, esto de acuerdo con el listado de Petróleos Mexicanos (Pemex). Por contraste, el crudo Brent es un tipo de petróleo extraído principalmente por Inglaterra en el mar del Norte.
Versatilidad, tecnología y sostenibilidad del oro negro
Este conjunto de petróleos, por mencionar solo algunos, presentan diferentes densidades y composiciones, pues algunos son más ligeros y otros más pesados, lo que determina su uso en combustibles o productos petroquímicos. Esta variedad se debe a la diversidad de moléculas que contienen, que van desde cadenas largas hasta estructuras más complejas.
Gracias a los distintos procesos químicos a los que se somete el petróleo, se obtienen combustibles, plásticos, gas LP y otros productos. Está presente en medicamentos, compuestos aromáticos, teléfonos celulares y componentes electrónicos, por mencionar solo algunos.
La versatilidad de este recurso fósil no solo evidencia su gran capacidad de adaptación, sino que también explica su relevancia geopolítica y por qué muchas naciones quieren asegurar su acceso.
Un ejemplo claro es Venezuela, en donde, aunque existen enormes yacimientos, gran parte del crudo es muy pesado y complejo de procesar; por ello se desarrolló tecnología específica, como el hidrocracking, el cual permite transformar fracciones pesadas en petróleo más ligero y aprovechable. A raíz de esta innovación, Estados Unidos tuvo mayor interés por el crudo venezolano, cuando anteriormente lo ignoraba.
A pesar de su importancia, se trata de un recurso limitado, por lo que su explotación intensiva ha impulsado la creación de políticas orientadas a la transición energética y al uso de fuentes renovables. En este contexto, la ciencia y la tecnología juegan un papel clave para construir un futuro en el que los combustibles fósiles no sean la única opción disponible.
Ante este escenario, mientras no exista un material capaz de satisfacer las necesidades humanas como lo hace el petróleo, es fundamental moderar su consumo y explotación para no comprometer los recursos de las futuras generaciones.