Revista Gaceta UAEH

Al alza nacimientos con bajo peso en México


Por Eva Becerril
Fotografía: Carlos Alberto Martínez


Al alza nacimientos con bajo peso en México

En México, el bajo peso al nacer y los partos prematuros no solo reflejan condiciones médicas, sino también desigualdades sociales, económicas y de acceso a la salud que persisten en distintas regiones del país. Especialistas han advertido que, de no atenderse de forma integral, esta problemática comprometerá el desarrollo de futuras generaciones.

Durante el 2024, la prevalencia de recién nacidos con bajo peso (menos de dos mil 500 gramos) alcanzó el 7.9%, mientras que los partos prematuros (menores de 37 semanas) llegaron al 8.3, informó Guadalupe López Rodríguez, profesora investigadora del Área Académica de Nutrición de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).



Una tendencia en ascenso



De acuerdo con el informe “Evolución de los nacimientos con bajo peso y prematuros en México, prevalencias del 2008 al 2024”, publicado en el sitio web del Observatorio de Nutrición Materno-Infantil de nuestra casa de estudios, estos indicadores han mostrado un incremento sostenido desde 2008, con una aceleración tras la pandemia por COVID-19.

Esta situación representa un obstáculo para alcanzar la meta de reducir en al menos 30% la proporción de nacimientos con bajo peso para el año 2030, planteada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El aumento de estos casos en México evidencia rezagos en la atención prenatal y en las condiciones sociales que rodean el embarazo.



Factores que rodean la gestación


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Guadalupe López Rodríguez, profesora investigadora del Área Académica de Nutrición de la UAEH.



El seguimiento prenatal constante es uno de los pilares para garantizar una gestación saludable; sin embargo, aún se enfrentan retos en la práctica. La experta Garza señaló que una persona gestante debe recibir al menos cinco consultas prenatales y, de forma óptima, hasta ocho, es decir, una valoración mensual, estas revisiones permiten vigilar el desarrollo prenatal y aplicar medidas preventivas.

No obstante, este modelo contrasta con la realidad del sistema de salud, donde la sobresaturación dificulta el seguimiento continuo. En muchos casos, las consultas son irregulares o se abandonan, lo que limita la detección oportuna de riesgos. A ello se suma que la alimentación no siempre cubre las necesidades del feto, que depende totalmente de la madre.



Entre los factores que inciden destacan la falta de control prenatal, la desnutrición materna, la salud mental, el limitado acceso a servicios médicos y la exposición a contaminantes ambientales.


Entidades con mayor incidencia



Yucatán, Ciudad de México y Estado de México encabezan la lista de entidades con mayor prevalencia de bajo peso al nacer, donde las condiciones sociales y económicas dificultan una adecuada nutrición durante el embarazo. En el caso de Hidalgo, la entidad se ubica dentro de un rango medio de prevalencia, aunque los registros del Observatorio advierten una tendencia creciente en los últimos años, principalmente en Eloxochitlán.

Por ello, la experta Garza señaló que es necesario combinar políticas públicas efectivas con la participación activa de las personas embarazadas, quienes deben priorizar la gestación sobre otras actividades, buscar asesoría profesional, asistir a los controles médicos y mantener una alimentación adecuada, pues no es momento de hacer dietas o mantener el peso, ya que este tenderá a subir.



Consecuencias a lo largo de la vida



Un bajo peso al nacer, así como un nacimiento prematuro tienen efectos que van más allá de la infancia, durante los primeros años de vida, las y los menores presentan mayor riesgo de infecciones respiratorias, digestivas y neurológicas, además de retrasos en el crecimiento y dificultades de aprendizaje, lo que puede afectar su desarrollo integral, incluso llevarle a la muerte.

En etapas posteriores, estas condiciones pueden traducirse en afectaciones al desarrollo físico y un sistema inmunológico más vulnerable. Además, incrementan el riesgo de padecer enfermedades metabólicas como diabetes, hipertensión y otros trastornos cardiovasculares en la edad adulta, lo que compromete la calidad y expectativa de vida.



Prevención y acompañamiento


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Ante este panorama, la experta subrayó la urgencia de fortalecer las políticas públicas y promover la participación activa de las mujeres embarazadas. Esto implica garantizar acceso a información clara, controles médicos oportunos y una alimentación adecuada, como elementos clave para mejorar la salud materna y el desarrollo del bebé.

Reducir el bajo peso al nacer y los partos prematuros implica ir más allá del ámbito clínico. Se trata de garantizar condiciones dignas para las mujeres durante la gestación, desde su alimentación hasta su bienestar emocional y acceso a servicios de salud. Atender esta problemática no solo mejora las probabilidades de vida de la infancia, sino que también incide directamente en el futuro social y económico del país.