Maternidad en prisión: un derecho entre carencias y desigualdad
Por Miguel Rosales Tenorio
Fotografía Miguel Rosales Tenorio y Chat GPT
La maternidad debe ejercerse en condiciones seguras y dignas, con espacios adecuados que permitan garantizar el bienestar tanto de la madre como de sus hijas e hijos. Sin embargo, esta realidad cambia drásticamente cuando las mujeres enfrentan un proceso de reclusión, pues en muchos centros penitenciarios del país persisten condiciones que dificultan ejercer este derecho.
Para conocer más sobre esta problemática, Revista Gaceta UAEH conversó con Norma Angélica Callejas Arreguín, jefa del Área Académica de Derecho y Jurisprudencia del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
La especialista Garza explicó que las prisiones en México fueron diseñadas originalmente para hombres, sin contemplar las necesidades específicas de las mujeres, una situación que se agrava cuando están embarazadas o viven la maternidad. La falta de infraestructura adecuada, atención médica especializada y artículos básicos para el cuidado de las y los menores refleja una problemática que continúa afectando a cientos de mujeres privadas de la libertad en el país.
Problemas dentro de prisión
Entre las principales carencias se encuentra el acceso limitado a pañales, leche y productos de higiene personal, además de la falta de atención pediátrica para las y los menores que permanecen con sus madres. A ello se suman casos de negligencia médica, ausencia de ginecólogos y prácticas que vulneran los derechos reproductivos de las mujeres, como la colocación de dispositivos anticonceptivos sin consentimiento dentro de algunos centros penitenciarios.
Callejas Arreguín señaló que también se han documentado casos de violencia obstétrica, como mujeres esposadas durante el parto para evitar posibles fugas, situación que ha generado denuncias ante organismos de derechos humanos. Aunque estos hechos no ocurren de manera generalizada, evidencian que aún existen prácticas que atentan contra la dignidad de las mujeres durante uno de los momentos más vulnerables de su vida.
“Las madres denuncian que normalmente son tocadas por personal de salud y maltratadas verbalmente”, señaló la académica de la UAEH
Un entorno poco adecuado para la infancia
El espacio en el que crecen las y los menores dentro de prisión representa otro desafío. Motines, violencia entre reclusos, suicidios y condiciones de hacinamiento forman parte de una realidad que puede afectar su desarrollo emocional y físico. En muchos penales no existen áreas exclusivas para madres con hijos ni espacios lúdicos o educativos adecuados para garantizar una infancia digna durante sus primeros años de vida.
La académica Garza explicó que, en algunos casos, únicamente se habilitan algunas celdas para que permanezcan las madres con sus hijos, espacios que no siempre reúnen condiciones dignas y seguras. Además, las condiciones insalubres incrementan riesgos para recién nacidos, mientras que el estrés vivido durante el embarazo también puede impactar en el desarrollo de sus hijos.
Avances legales insuficientes
En materia legal, la especialista reconoció que ha habido avances importantes con la Ley Nacional de Ejecución Penal, vigente desde 2016, la cual reconoce derechos relacionados con el embarazo, parto y puerperio, además de establecer la obligación de brindar atención médica especializada dentro de los centros penitenciarios para mujeres que atraviesan por esta etapa.
No obstante, señaló que en la práctica aún persisten deficiencias como escasez de medicamentos, falta de controles prenatales y atención insuficiente, situación que ha derivado en diversas quejas presentadas ante organismos de derechos humanos tanto a nivel estatal como nacional, lo que demuestra que todavía existen retos importantes para garantizar estos derechos.
Una segunda oportunidad
Finalmente, Norma Angélica Callejas destacó que, además de enfrentar las dificultades dentro de prisión, muchas mujeres viven procesos de abandono familiar y rechazo social. Explicó que, a diferencia de muchos hombres privados de la libertad que suelen conservar redes de apoyo, ellas frecuentemente atraviesan estos procesos en soledad y enfrentan una doble estigmatización por ser mujeres y madres.
La especialista subrayó que muchas fueron involucradas en actividades delictivas por sus parejas o familiares y, al recuperar su libertad, enfrentan obstáculos para conseguir empleo y reconstruir su vida. Añadió que muchas veces se desconoce el contexto detrás de cada caso, por lo que llamó a brindar mayores oportunidades de reinserción social para quienes buscan comenzar nuevamente.
Norma Angélica Callejas Arreguín jefa del Área Académica de Derecho y Jurisprudencia del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH)