Los mitos en la maternidad: desentrañando creencias populares
Por Naomi Torres, estudiante de la Licenciatura en Enseñanza de la Lengua Inglesa de la UAEH
Desde la época prehispánica, el embarazo y la maternidad han tenido una gran relevancia dentro de la sociedad. A partir de ello se desarrolló un amplio sistema de cuidados, creencias y prácticas transmitidas de generación en generación. Con el paso del tiempo, muchos de estos saberes populares comenzaron a considerarse verdades absolutas y, en ocasiones, se mezclaron con mitos que pueden generar confusión o ansiedad, especialmente entre madres primerizas.
Desde el famoso hilo rojo hasta objetos cotidianos y ciertas frutas, en esta edición de Revista Gaceta UAEH exploramos algunos de los mitos más comunes relacionados con el embarazo y la crianza. También invitamos a las y los lectores a navegar entre sus recuerdos y reconocer si crecieron escuchando algunas de estas creencias o si todavía forman parte del folclore familiar mexicano.
Alimentación y estilo de vida
Las abuelas suelen decir que las mujeres embarazadas no deberían consumir frutas de temporada o “bañadas por el sol”, como el mango, porque podrían provocar malestares estomacales. Sin embargo, las frutas aportan nutrientes, vitaminas y fibra fundamentales tanto para la salud de la madre como para el desarrollo del bebé. Lo recomendable es mantener una adecuada higiene de los alimentos y moderar el consumo de frutas en conserva debido a su alto contenido de azúcar.
Se recomienda evitar el consumo excesivo de papaya verde y piña, ya que popularmente se les atribuye la capacidad de provocar malestares, contracciones e incluso partos prematuros.
El hilo rojo: ¿protección o superstición?
Una de las creencias más extendidas es la del hilo rojo colocado en la muñeca del bebé o de la madre para protegerlos de las “malas energías” o del llamado “mal de ojo”. Esta práctica proviene de antiguas tradiciones relacionadas con la vulnerabilidad de los recién nacidos y las creencias asociadas a los eclipses.
Aunque no existe evidencia científica que demuestre que el hilo rojo posea propiedades especiales, para muchas personas tiene un importante valor simbólico y emocional.
Más allá de lo material, el mito del hilo rojo refleja el deseo de proteger y cuidar a los recién nacidos en un mundo percibido como peligroso. Como ocurre con muchas tradiciones, el simbolismo que las rodea ha permitido que permanezcan y se transmitan a través del tiempo.
Las tijeras como objeto repelente
En distintos pueblos y comunidades persiste la creencia de colocar unas tijeras de metal debajo del colchón o de la cama donde duerme el bebé para alejar a las brujas y garantizar un descanso tranquilo tanto para la madre como para el recién nacido. Aunque no existe evidencia que respalde esta práctica, continúa formando parte de la sabiduría popular mexicana y de las tradiciones familiares transmitidas oralmente.
La mollera hundida: un temor común y sus realidades
Entre los mitos más antiguos se encuentra la idea de que, si la mollera del bebé “se cae” o se hunde, esto puede provocarle diarrea o enfermedades graves. Anatómicamente, la mollera corresponde a la fontanela, una zona blanda del cráneo del recién nacido que permite el crecimiento cerebral.
Es normal que esta área tenga cierta movilidad o incluso se vea ligeramente hundida. En realidad, la mollera no “se cae”; cuando luce demasiado hundida puede relacionarse con deshidratación, por lo que es importante acudir con personal médico para una valoración adecuada.
Lagartijitis
Uno de los mitos más peculiares en algunas familias señala que no se debe tender la ropa del bebé sobre bardas o lugares donde puedan pasar lagartijas, ya que esto podría ocasionar que el infante haga movimientos con la cabeza similares a los de este reptil.
Como parte de la tradición popular, se decía que la solución consistía en matar a la lagartija culpable y, de forma simbólica, hacer una cruz sobre la espalda del bebé con el dorso de un cuchillo, sin tocarlo directamente. Aunque estas prácticas no tienen fundamento científico, muestran cómo las comunidades intentaban explicar ciertos comportamientos infantiles a través de elementos cotidianos de su entorno.
La maternidad está rodeada de mitos fascinantes que reflejan la riqueza cultural de cada comunidad. Desde el hilo rojo hasta la llamada “lagartijitis”, estas creencias continúan presentes en muchas familias, aun cuando no tengan bases científicas. Conocerlas permite comprender mejor nuestras tradiciones orales y la manera en que distintas generaciones han interpretado el cuidado de madres e infancias.
Si eres madre o estás por serlo, recuerda que la mejor herramienta para proteger a tu bebé es el amor acompañado de información confiable y prevención basada en evidencia. Ante cualquier duda, lo más recomendable es acudir con profesionales de la salud. Y si en tu familia todavía se practican algunos de estos rituales o creencias, procura siempre priorizar el bienestar y la seguridad de las infancias.