Taller de cartonería Ehecatl: soñar, crear y expresar
Por: Mariana Roldan Reyes, estudiante de la licenciatura en comunicación de la UAEH
Fotografía: Mariana Roldan y cortesías
Desde hace 17 años, en el Taller de cartonería Ehecatl, materiales como papel, engrudo y pintura se transforman en artesanías únicas, capaces de contar anécdotas, almacenar recuerdos y transmitir sentimientos. Por ello, en esta edición de Revista Gaceta UAEH queremos reconocer el trabajo y la importancia de este espacio artístico ubicado en el municipio de Tepeapulco, Hidalgo.
Fundado en julio de 2009, la historia de Ehecatl nació con el encuentro entre Alejandra Espinoza Olvera, artesana y educadora, quien encontró en la enseñanza una forma de preservar y compartir tradiciones, y José Francisco Chalico Sánchez, quien inició su trayectoria en la Fábrica de Artes y Oficios de Oriente de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.
Ambos transformaron un pasatiempo en un proyecto de vida, que actualmente se encuentra al interior de la Casa de la Cultura de Tepeapulco. A lo largo de su trayectoria han participado en desfiles de alebrijes monumentales y formado parte de exposiciones tanto individuales como colectivas. Entre ellas destaca “El tren de la historia”, organizada por el Museo de Arte Popular de la Ciudad de México (MAP), en 2010, donde presentaron la pieza “Villa en la silla presidencial”.
Villa en la silla presidencial, obra de cartonería de taller Ehecatl
Inspirada en la fotografía de 1914, la obra recrea el momento en que Francisco Villa y Emiliano Zapata entraron al Palacio Nacional tras de la llegada de sus ejércitos. Para su elaboración, Chalico Sánchez realizó una investigación detallada que permitió reinterpretar con precisión cada elemento de la escena, desde las posturas hasta los colores de la vestimenta.
Hasta el día de hoy, la pieza forma parte del acervo del MAP, junto a las creaciones de otros 54 artistas, y ha sido exhibida en distintos espacios dentro y fuera del país, consolidándose como uno de los trabajos más especiales y representativos del taller, debido al nivel de detalle y la carga simbólica que implicó representar un momento histórico a través de la cartonería.
Sin embargo, estos no son los únicos temas que se pueden abordar en la cartonería, también se envían mensajes de protesta social, como en el caso de Teo, un pelícano de más de cuatro metros de altura, creado en 2022. Esta pieza acompañó a las y los activistas de Greenpeace a hacer un llamado urgente para la protección de los ecosistemas costeros del país afectados por la contaminación de residuos plásticos.
Maqueta a escala de Teo.
Más allá de la belleza estética, Alejandra y Francisco conciben a esta técnica tradicional como una postura frente al mundo. Al utilizar materiales reciclados y pinturas sin ingredientes contaminantes, promueven una práctica sustentable, que invita a reflexionar sobre nuestro consumo, el impacto ambiental y el respeto a la naturaleza. Además, en un contexto donde los materiales industriales han desplazado a lo artesanal, el taller resiste como un espacio de arraigo e identidad mexicana.
“Enseñarles a las personas a hacer cartonería significa enseñarles sobre su cultura al mismo tiempo en que cuidan al planeta”, destacó Alejandra Espinoza.
Detrás de la magia: el proceso de crear
La creación comienza con papeles y cartón, mismos que en ocasiones son considerados como basura, pero que en Ehecatl al combinarse con engrudo a base de harina y pigmentos acrílicos se convierten en la base de piezas únicas. Para ello se elaboran moldes de plastilina, unicel, yeso o barro, posteriormente se colocan capas de papel con la mezcla pegajosa, dejando secar entre cada una.
Después de lijar la superficie, llega el momento de darle vida a las piezas mediante colores: se pintan los rostros de las catrinas, los diseños de los alebrijes, las frases de los corazones alados, los detalles de un personaje histórico o de un ser querido, las plumas de los colibríes y todo aquello que las y los artesanos deseen añadir. Incluso elementos como trenzas de cabello, cuernos, alas o sombreros.
El proceso varía dependiendo el tamaño y complejidad de cada figura, desde 20 hasta 40 o 60 horas. Y así, entre cada capa, tonalidad y textura, surgen figuras de todo tipo, porque no hay un límite o restricción, con esta técnica se puede crear todo lo que se imagine.
Un taller donde cualquiera puede crear
Ehecatl tiene sus puertas abiertas para todas las niñas, niños y personas de distintas edades interesadas en la cartonería. Francisco y Alejandra guían, enseñan y acompañan a sus alumnos a descubrir una nueva forma de expresión, con la que no solo pueden hacer representaciones de sueños, pesadillas, personas, animales o personajes míticos, también es posible homenajear a seres queridos que ya no están con nosotros o plasmar emociones difíciles de hablar.
“En las artesanías siempre dejas una parte del corazón”, agregó Alejandra Espinoza.
En este espacio se transmiten saberes y se mantienen vivas las tradiciones al mismo tiempo en que cada persona puede resignificar una historia a través de trabajar con papel. Por ello, los maestros artesanos invitan a la comunidad en general a experimentar con el engrudo y la pintura mientras disfrutan del proceso creativo durante los talleres en las instalaciones de la Casa de la Cultura de Tepeapulco.