¿Cantar cura?
Por Karely Alexandra Garrido Mejía, (licenciatura en comunicación)
Fotografía: Carlos Fernando Sanchez Ruíz y ChatGPT
Actualmente, en el mundo de la psicología se buscan herramientas para la comodidad de cada paciente. Estas ayudan a su proceso de sanación y acompañamiento emocional, pues brindan apertura y confianza para dar los pasos necesarios hacia un camino de reconciliación interna. En la edición de este mes de la revista Gaceta UAEH platicamos con el doctor David Jiménez Rodríguez, profesor investigador de tiempo completo del Área Académica de Psicología, sobre la cantoterapia, un recurso utilizado para reducir estrés, ansiedad y depresión, entre otros problemas emocionales.
Doctor David Jiménez Rodríguez, Profesor investigador de tiempo completo.
El docente Garza advirtió que cada año los índices de depresión en la población van en aumento; por ello, es necesario utilizar herramientas accesibles y económicas que impidan el desarrollo de un cuadro clínico severo. De acuerdo con el Plan de Acción Integral sobre la Salud Mental 2013-2030 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), si no se actúa al respecto, las estadísticas sobre los riesgos mentales continuarán creciendo.
Al crear melodías armoniosas mediante la emisión de sonidos y el control de la respiración y del cuerpo, la voz se convierte en un instrumento que ayuda a disminuir los niveles de cortisol, adrenalina y tristeza. Al mismo tiempo, propicia el incremento de hormonas benéficas que producen placer, como la dopamina.
“Al final del año 2030, los casos de estrés, ansiedad y depresión van a ser los más altos de toda la historia de la humanidad si no hacemos algo para combatirlos como sociedad”. — Doctor David Jiménez Rodríguez.
El poder sonoro del ser humano
Lo primero que percibe el feto es el corazón de su madre; este ritmo puede calmarlo o ponerlo en alerta. Después, entre las 25 y 28 semanas de gestación, ya escucha cuando ella habla, y al nacer, este sonido puede tranquilizarlo o arrullarlo mediante cantos. Por su parte, el bebé comunica si tiene hambre, frío o sueño a través del llanto, gritos o balbuceos, por lo que la voz puede considerarse un canalizador primario de emociones.
"La voz no es solamente indicativo del carácter de una persona, es también la expresión de su espíritu". — Hazrat Inayat Khan (citado por Pujol i Subirá, 2002).
¿Cómo se emplea?
Una sesión de cantoterapia puede ser individual o grupal, dependiendo de cómo se sienta el paciente. El objetivo es llevarlo a un estado de catarsis donde pueda liberar sus emociones a través del control de la respiración, la entonación y la postura corporal. En este tipo de acompañamiento psicológico no es necesario saber cantar, ya que no se busca formar profesionales en el ámbito musical.
Existen diferencias entre musicoterapia y cantoterapia: en la primera se utilizan más elementos corporales para crear melodías y sonidos, como chasquidos o aplausos; en la segunda, el enfoque central es la voz. Sin embargo, las dos técnicas pueden complementarse durante las consultas, pues su objetivo compartido es ayudar al ser humano a sanar por medio de la música creada por sí mismo.
Cuando las personas son conscientes de que el uso de las cuerdas vocales ayuda a la liberación emocional, pueden integrar esta herramienta en su vida diaria. Por ejemplo, después de una larga jornada laboral, si surgen sentimientos de abrumación, emplear las técnicas de respiración y armonización guiadas por el terapeuta logrará que los niveles de estrés se reduzcan significativamente.
“En la psicología hemos diseñado algunas técnicas, pero muchas las hemos retomado de otras disciplinas”. — Doctor David Jiménez Rodríguez.
Antecedentes
Desde la antigüedad, los griegos reconocían el efecto catártico de la música, al que denominaron la "purga de las emociones" por su capacidad de devolver al ser humano a su estado armónico. Asimismo, existen registros sobre técnicas de "canto medicinal" implementadas con éxito para tratar padecimientos mentales y traumas en soldados de la Primera Guerra Mundial, las cuales demostraron su efectividad para romper estados de aislamiento y recuperar la identidad perdida.
El canto grupal, como en los coros, fomenta la unión participativa al mismo tiempo que actúa como un mecanismo de inclusión social. Al entonar una melodía en conjunto, las posibilidades creativas y de salud se multiplican y superan las barreras que suelen presentarse de manera aislada; por ello, es altamente recomendable practicar esta técnica en compañía.
Esto resulta especialmente benéfico para personas que sufren de soledad involuntaria, experimentan una sensación de abandono o atraviesan por procesos de duelo. De igual modo, se han observado impactos positivos en el desarrollo infantil y juvenil, en talleres diseñados específicamente para la salud emocional de la mujer y en pacientes con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson.
Las personas suelen implementar de forma inconsciente dinámicas similares a través del karaoke o al tararear para modificar su estado de ánimo. Técnicas como las "autoinstrucciones", en las que los individuos graban y escuchan sus propias voces emitiendo frases emotivas o inducciones de relajación, permiten utilizar el sonido más familiar y tranquilizador del entorno para disolver los bloqueos cotidianos.
La cantoterapia nos invita a realizar una escucha atenta de nuestro espacio interior al emplear el instrumento más íntimo y propio que poseemos: nuestra voz. No se trata de cantar para complacer un canon estético, sino de utilizar la vibración vocal como un canal de liberación frente a las complejidades de la vida. En una época en la que el ruido externo suele ser abrumador, mirar hacia adentro y permitir que nuestro cuerpo sintonice su propia melodía puede ser el camino más simple y transformador.