Revista Gaceta UAEH

La glucosa alta no duele, pero daña tu organismo


Por Segovia Gamboa Norma C., Marisela Jiménez Sánchez1, Erika González-Domínguez2


La glucosa alta no duele, pero daña tu organismo

Actualmente, poco más de 14 millones de personas de 20 años en adelante viven con diabetes en México. Las mujeres padecen esta afección en mayor proporción que los hombres: el 20.1 % de ellas la presenta, frente al 16.3 % de los varones. Sin embargo, es en la vejez cuando este trastorno metabólico ocurre con mayor frecuencia, ya que el 37 % de la población mayor de 60 años resulta afectada, sobre todo en las zonas metropolitanas.

Esta enfermedad crónica es causada por niveles elevados de glucosa (azúcar) en la sangre, una condición conocida como glucemia. Se desarrolla cuando el cuerpo es resistente a la insulina o produce una cantidad insuficiente de esta hormona, la cual es originada en las células beta del páncreas para regular el metabolismo.



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La diabetes es una enfermedad con alta prevalencia en nuestro país; de cada 100 personas, 18 se encuentran afectadas.



La diabetes mellitus, principalmente la de tipo 2 (DM2), es asintomática, es decir, no presenta indicios iniciales, por lo que de manera frecuente puede pasar desapercibida. Se desarrolla lentamente durante años sin que el paciente lo note, lo cual provoca que muchos desconozcan su condición.

Sin embargo, resulta fundamental diagnosticarla y tratarla a tiempo, ya que, si la DM2 no se controla, afecta a seis órganos y sistemas principales. A nivel ocular puede causar ceguera, mientras que en los riñones llega a desencadenar insuficiencia renal.

Por otro lado, esta afección provoca la pérdida de sensibilidad en las extremidades, una condición denominada neuropatía periférica. Debido a este daño en los nervios, las lesiones por golpes, cortaduras o el uso de calzado inadecuado pueden derivar en amputaciones si no se atienden cuidadosamente.

Asimismo, el sistema cardiovascular sufre estragos severos: en el cerebro aumenta el riesgo de una trombosis, que es la interrupción del flujo sanguíneo en alguna zona; mientras que en el corazón, la falta de oxígeno en el tejido conduce a la muerte celular, un evento que conocemos como infarto. Finalmente, la enfermedad repercute en la vida sexual de los pacientes, pues en los varones causa disfunción eréctil y en las mujeres genera resequedad vaginal, así como dolor durante las relaciones íntimas.



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Si vives con DM2, es importante que conozcas términos médicos como glucemia, que es el nivel de glucosa en la sangre; hiperglucemia, que significa glucosa sanguínea alta, e hipoglucemia, que indica glucosa sanguínea baja. Asimismo, es vital comprender la función de la insulina, una hormona que transporta el azúcar desde el torrente sanguíneo hacia las células del cuerpo, y del páncreas, el órgano encargado de producirla.

Las causas principales de la DM2 son la obesidad y la falta de ejercicio físico. También existen otras causas y factores de riesgo, como el sobrepeso, una alimentación poco nutritiva, el sedentarismo, los antecedentes familiares, el estrés, los malos hábitos de sueño, la presión alta y el colesterol elevado. Cabe mencionar que tener más de 45 años de edad es un factor de riesgo importante, aunque esta afección se está presentando con mayor frecuencia en personas más jóvenes.



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Para la prevención y el control de este padecimiento, los especialistas recomiendan adoptar diversos hábitos. Entre ellos destaca evitar alimentos ricos en grasas saturadas, provenientes de lácteos y carnes animales, así como grasas trans, de origen industrial, las cuales son las más nocivas y se encuentran regularmente en los productos ultraprocesados. De igual forma, se sugiere reducir el consumo de alimentos con alto contenido de sodio; eliminar las bebidas azucaradas, como jugos, refrescos y bebidas energéticas; cuidar el tamaño de las porciones para evitar ingestas excesivas, y moderar el consumo de carbohidratos, pues se convierten directamente en glucosa. Además, es indispensable romper el sedentarismo al evitar pasar más de dos horas consecutivas en reposo o sentados; abstenerse de fumar y de beber alcohol en exceso; acudir a chequeos médicos de rutina, incluso si se percibe un buen estado de salud; establecer horarios de comida regulares, y cumplir rigurosamente con las indicaciones médicas y los tratamientos asignados.



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Referencias:

  1. Gaceta Parlamentaria, año XXVIII, número 6738-III-2, martes 11 de marzo de 2024Basto-Abreu A, Reyes-García A, Stern D, Torres-Ibarra L, Rojas-Martínez Prevalencia de diabetes y control glucémico en México, Ensanut 2021-2024.
  2. R, Aguilar-Salinas CA, et al. Cascadas de tamizaje y atención de la diabetes tipo 2 en México. Salud Publica Mex. 2024;66(4):530-8. https://doi.org/10.21149/16209
  3. Campos-Nonato I, Galván-Valencia O, Hernández-Barrera L, Oviedo-Solís C, Barquera S. Prevalence of obesity and associated risk factors in Mexican adults: results of the Ensanut 2022. Salud Publica Mex. 2023;65(supl 1): S238-S247. https://doi.org/10.21149/14809
  4. Polonsky KS, Burant CF. Diabetes mellitus de tipo 2: Tratado de endocrinología. 13ª ed. Madrid: Elservier; 2017. Pp. 1386-1450.

1Unidad Médica de Alta Especialidad “Antonio Fraga Mouret”, Centro Médico Nacional “La Raza”
2Escuela Superior de Huejutla (ESH), Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH)