Revista Gaceta UAEH

Cuando la música comenzó a escribirse en papel


Por Nelly Téllez Islas
Fotografía: Carlos Fernando Sánchez


Cuando la música comenzó a escribirse en papel

Si las canciones no tuvieran su propio sistema de notación, que es la representación gráfica de una pieza musical, muchas melodías se habrían perdido con el paso del tiempo o se habrían reinterpretado de tal manera que, quizá, hoy ya estarían muy alejadas de su esencia original. Pero ¿sabías que detrás del actual do, re, mi, fa, sol, la, si, existe una historia larga y compleja?

Enid Yael Hernández Hernández, egresada de la Licenciatura en Música del Instituto de Artes (IA) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), con especialización en violonchelo e integrante del Grupo de Cuerdas de la UAEH “Raíces”, explicó que, en la antigüedad, la música se transmitía de forma oral entre personas, por lo que dependía por completo de la memoria y la repetición constante, ya que los primeros seres humanos producían sonidos mediante la voz y objetos fabricados con materiales naturales.



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Enid Yael Hernández Hernández, egresada de la Licenciatura en Música de la UAEH.


Se tenía la necesidad de nombrarlos y registrarlos de forma comprensible



Lejos de surgir de manera inmediata, su creación fue el resultado de siglos de búsqueda por organizar y transmitir los sonidos de forma precisa y de conservar melodías, especialmente aquellas vinculadas a ceremonias religiosas, pues con el crecimiento del cristianismo, los cantos sacros adquirieron una enorme relevancia. Sin embargo, cada comunidad interpretaba las canciones de manera distinta, provocando cambios involuntarios.

Entre los primeros intentos por plasmar estos sonidos surgieron los neumas, pequeños signos colocados sobre los textos que indicaban si la melodía ascendía o descendía, aunque no especificaban qué notas debían interpretarse. Si bien resultaban útiles, el intérprete seguía dependiendo en gran medida de sus conocimientos previos para poder “leerlos” correctamente y reproducir así los cantos litúrgicos.

Una de las teorías más conocidas sobre el origen del nombre de las notas atribuye su creación al monje Guido de Arezzo, quien tomó las sílabas iniciales de los versos de Ut queant laxis, un himno dedicado a San Juan Bautista, lo que le permitió nombrar los distintos sonidos de la escala. No obstante, existen indicios que señalan posibles influencias de conocimientos desarrollados previamente en el mundo árabe, por lo que se considera que la historia de la música es el resultado de un intercambio entre diversas culturas.

Pese a esto, durante muchos años continuaron existiendo diferencias en la escritura musical, aunque lamentablemente no existen textos que respalden todas las anécdotas que giran en torno a la consolidación del sistema, ya que, de acuerdo con la violonchelista Garza, incluso músicos y compositores posteriores siguieron incorporando nuevas formas de representación para responder a las necesidades artísticas.



Gracias a estos cambios, la notación evolucionó hasta convertirse en una herramienta capaz de transmitir con gran precisión la música.


¿Cuál es el propósito de este sistema de notación musical?



Enid Yael comentó que la música tiene una relación y un desarrollo muy similar al del lenguaje, porque aunque al principio cuesta su lectura, con el tiempo se vuelve una herramienta que facilita mucho el aprendizaje y el poder tocar un instrumento. Asimismo, gracias a las notas es posible preservar obras que, de otra manera, habrían desaparecido.

“Muchas composiciones antiguas han llegado hasta nuestros días gracias a manuscritos resguardados en bibliotecas y archivos históricos. Además, su escritura ha permitido redescubrir autores que no recibieron reconocimiento en su tiempo. Para los intérpretes actuales, estas partituras representan una ventana hacia el pasado y una oportunidad para comprender mejor la evolución de las expresiones artísticas”, dijo.

Hernández Hernández señaló que interpretar música exige mucho más que sensibilidad, pues la lectura de partituras implica coordinar conocimientos teóricos, memoria auditiva, destreza física y una práctica constante. Por ello, invitó al público a valorar el trabajo de quienes se dedican profesionalmente a esta disciplina y también a acercarse al arte sin temor.



Aprender un instrumento puede representar un desafío, pero también una experiencia enriquecedora y accesible para cualquier persona interesada.



Finalmente, es importante destacar que, gracias a su curiosidad, la egresada Garza ha desarrollado contenido en redes sociales donde explica temas musicales y artísticos de forma clara y sencilla, por lo que pueden encontrarla en Instagram como @lovai.yae y en YouTube como @lovai_yae.



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