Entre montículos y memoria: patrimonio prehispánico de la Huasteca Hidalguense
Por José Abdiel Quintana Abrego 1
Fotografía: Chat GPT y cortesía
La Huasteca hidalguense conforma un espacio cultural, histórico y arqueológico dentro de la zona del Golfo, al noreste de México. Sin embargo, los numerosos vestigios identificados están quedando fuera de la divulgación educativa actual, a pesar de que existen investigaciones y descubrimientos propiciados por construcciones contemporáneas. Ya sea por parte del Estado, al abrir caminos de comunicación, o de particulares, estas obras dejan como resultado el hallazgo de cerámica y la identificación de montículos ceremoniales pertenecientes a la ocupación de las sociedades del período Posclásico mesoamericano.
Existe la idea de que, para ser considerado un sitio arqueológico relevante, este debe tener dimensiones similares a las de las grandes zonas que actualmente son destinos turísticos en la República Mexicana, como Teotihuacán o Chichén Itzá. No obstante, es importante precisar que las comunidades tének en esta región hidalguense fueron urbes de mediana población con autonomía propia, unidas por una cosmovisión y un entorno natural, pero organizadas políticamente de manera independiente entre sí. Al menos en el territorio del estado de Hidalgo, no se cuenta con un registro que pueda considerarse como un centro político centralizado.
Estas condiciones permitieron establecer centros de población que podemos identificar precisamente en dos áreas geográficas naturales de la región. Por un lado, se encuentran las construcciones ubicadas a orillas de los ríos y arroyos; tal es el caso de los descubrimientos en la zona de Tehuetlán-Machetla, en el municipio de Huejutla de Reyes, así como las plataformas cuadrangulares situadas en la localidad de Acuimantlán, perteneciente a Tepehuacán de Guerrero, o la denominada pirámide en Tlalchiyahualica, erigida a escasos metros del afluente en Yahualica.
Por otro lado, están los asentamientos que se localizan en las planicies de las mesetas montañosas de Huautla, Huazalingo y Yahualica, donde hoy se levantan sus respectivas cabeceras municipales. De igual manera, es posible distinguir la presencia de montículos correspondientes a una sociedad establecida en la sierra de Tlanchinol, específicamente entre las localidades de El Suspiro, Acatipa y San José. Es probable que estos últimos correspondan a una forma de desarrollar seguridad defensiva de tipo militar y religiosa, al estar instalados sobre las alturas y conformar una cordillera fronteriza con el señorío de Metztitlán.
Las poblaciones que habitaron estos territorios en el pasado estuvieron conformadas por sociedades diversas, tales como los tének, nahuas y chichimecas, organizadas en unidades políticas autónomas que hoy podemos aproximar al concepto de ciudades-Estado o polis. La gran mayoría de ellas permanecen ahí, bajo la vegetación y el suelo, así como a las orillas de las carreteras o en recintos educativos como el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA) número 5 de Huejutla, guardando silencio y esperando ser redescubiertas, interpretadas y analizadas para, finalmente, convertirse en parte del patrimonio y del imaginario cultural colectivo de la Huasteca hidalguense.
Tan solo en los últimos dos años se han identificado nuevos montículos circulares en comunidades como Coacuilco, en Huejutla, y Tecacahuaco, en Atlapexco. Estos hallazgos nos recuerdan que la historia prehispánica de esta región aún está lejos de haber sido completamente descubierta.
La llegada de los españoles a la cuenca del Pánuco y la instauración del orden colonial transformaron profundamente el entorno de estas poblaciones. La violencia de la conquista, la esclavización y el traslado forzoso de indígenas hacia otras latitudes, incluido el Caribe, junto con la imposición de nuevos horizontes culturales y religiosos, provocaron la pérdida de habitantes y la ruptura de la continuidad en muchos de estos sitios. Con el paso del tiempo, numerosos vestigios quedaron relegados de la memoria y del reconocimiento histórico, por lo que permanecen hasta hoy pendientes de estudio, protección y divulgación.
Vestigios arqueológicos en Coacuilco, Huejutla de Reyes, Hidalgo.
Referencias:
Ochoa, Lorenzo. Huastecos y totonacos. México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1999, pp. 28–40.
Solís Olguín, Felipe. “Los Huastecos.” Arqueología Mexicana, XIV, núm. 79 (mayo-junio de 2006): 28–41
1Licenciado en Historia de México por la UAEH