Revista Gaceta UAEH

Recetas culinarias para la memoria, la resistencia y la denuncia


Por Mariana Roldan Reyes
Fotografía Mariana Roldan Reyes


Recetas culinarias para la memoria, la resistencia y la denuncia

Seguramente en algún momento has tenido entre tus manos un libro de instrucciones culinarias para descubrir cómo elaborar los platillos que más te gustan; sin embargo, ¿te imaginas que esas páginas pueden convertirse en una forma de denuncia social? Recetario para la memoria es un proyecto visual creado por Zahara Gómez Lucini, Clarisa Mora y Daniela Rea, quienes, en colaboración con Las Rastreadoras del Fuerte de Los Mochis, Sinaloa, atesoran las preparaciones favoritas de quienes ya no están.

Para conocer cómo las recetas de guisados, sopas o caldos se convierten en una denuncia creativa en torno a la problemática de la desaparición forzada de personas, entrevistamos a Enid Adriana Carrillo Moedano, profesora del Área Académica de Ciencia Política y Administración Pública de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). La académica explicó que todo producto cultural es resultado del tiempo histórico al que pertenece, de forma que este libro proviene de un entorno marcado por la violencia y la falta de justicia.



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Más allá de la técnica culinaria



Desde platillos especiales que nos recuerdan a lugares, personas y momentos que apreciamos, hasta aquellos que degustamos con cotidianidad, los recetarios no solo recopilan las listas de ingredientes y los procedimientos para su creación, sino que también reflejan los contextos históricos, sociales y culturales de una época, así como las vivencias de quien los prepara. En México, estos escritos se convierten en ejercicios de resistencia, pues miles de familias recuerdan a sus seres queridos desaparecidos a través de la comida que más les gustaba.

Actualmente se dice que lo peor que puede hacer una mujer es volver a la cocina, pues este espacio ha sido históricamente minimizado y asociado con los roles de género. Sin embargo, regresar a ella no implica necesariamente retomar los estereotipos tradicionales, sino hacerla propia y otorgarle nuevos significados. El ámbito culinario deja de ser entendido únicamente como una muestra de cuidado hacia terceras personas para convertirse en un poderoso medio de denuncia.

Resignificar el acto de cocinar como un espacio de resistencia permite observar que quienes preparan los alimentos se vuelven creadoras, construyen sus propias narrativas, toman decisiones, expresan sus emociones, plasman sus vivencias, tejen comunidades y consolidan redes de apoyo. Además, el entorno culinario ofrece a quienes sufren la ausencia física de sus familiares una forma tangible de experimentar el duelo mediante los sabores y los aromas que les recuerdan a ellos.



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En este contexto, el acto de cocinar y de registrar las recetas favoritas de quienes no han regresado a casa dejan de ser asuntos privados para adquirir un sentido político. Carrillo Moedano señaló que elaborar y consumir comida, al igual que escribir o hablar de ella, se relaciona intrínsecamente con problemas sociales, dinámicas de poder y desigualdades. Es decir, el origen de los productos, quiénes pueden adquirirlos, los ideales a su alrededor y sus significados reflejan profundas condiciones económicas, culturales e históricas.

En México, hasta agosto de 2026, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) reporta 134 481 casos de ausencias que permanecen sin resolverse. No se trata de simples estadísticas, sino de seres humanos y de familias enteras que esperan justicia por quienes aman. Por ello, cocinar y atesorar recetas les permite hablar de su búsqueda y denunciar las diferentes violencias que atraviesan.



“Recetario para la memoria reivindica a la cocina como un lugar de resistencia, memoria y lucha”, expresó la docente Garza.



El proyecto de Zahara Gómez Lucini, Clarisa Mora, Daniela Rea y Las Rastreadoras del Fuerte no solo se trata de instrucciones e ingredientes culinarios, sino que ha trascendido a nuevos territorios para señalar la desaparición forzada. Desde Sinaloa y Guanajuato, en México, llegó hasta Bogotá y Medellín, en Colombia, donde otros colectivos de búsqueda también encontraron en la gastronomía una manera de nombrar a sus seres queridos.



Referencias:



Comisión Nacional de Búsqueda. (2026). Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO): Versión estadística. Recuperado el 11 de agosto de 2026, de https://versionpublicarnpdno.segob.gob.mx/Dashboard/Index